Hace unos días se estrenó en España Fast Food Nation, película que quería ver y ahora me gustaría reseñar algunos de sus aspectos…
De entrada, hay que decir que no es un peliculón, aunque esté dirigida por Richard Linklater, pero a mi me ha gustado, me pareció entretenida y de hecho recomiendo su visionado si te interesa el tema de la comida basura. Podéis encontrar una crítica de la película aquí.
[ATENCIÓN SPOILERS: El siguiente contenido de este post puede revelar detalles sobre la trama o el argumento de la película.]
A Fast Food Nation le toca entrar en el saco de Super Size Me por su temática. Sin embargo, mientras que la segunda nos mostraba los perjuicios que causa la comida basura de Mc Donalds sobre la salud del cuerpo tras un consumo diario; Fast Food Nation muestra otras cosas que no se ven en Super size directamente. Exageradas o no el tema de estas películas invita a la reflexión y a más de uno nos da que pensar que cuando el río suena, agua lleva…
En Fast Food Nation se argumenta el hecho de que la carne que vende Mickey’s (empresa ficticia, pero extrapolable a las de la realidad) contiene excrementos (mierda de verdad). La causa: las cintas de los mataderos avanzan demasiado rápido, y a veces, en el despiece de un animal se cuelan los intestinos y puede ser demasiado tarde para parar la producción, por lo tanto, la carne picada que sale de la máquina puede contener bacterias fecales, que uno de los responsables (Bruce Willis) de la distribución de la carne de Mickey’s, argumenta que dichas bacterias mueren en el asado de la carne. Pero Mickey’s sigue vendiendo esa carne al público. También se pueden ver otras escenas, que tratan sobre la responsabilidad de la adolescencia en las cocinas de estos lugares o el proceso químico de fabricación de los sabores de la comida. Todo ello bajo el transfondo de la economía y la rentabilidad de los productos de la empresa.
Si no has visto ninguna de las dos películas, te recomiendo que las veas, si tienes la oportunidad. Te darán que pensar la próxima vez que elijas como opción comer en un “restaurante” de comida rápida y reflexionarás sobre dos temas: uno, la clase de servicio real que ofrecen estas empresas a una persona (recordemos, humana); y otro, la importancia de ganar el máximo dinero posible, literalmente, a costa de lo que sea.
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