Slow Motion es una técnica de captación de imágenes por segundo a elevadísima velocidad. Tal y como nos informa Pixel, las cámaras capaces de grabar con esta tecnología se emplean sobre todo en laboratorios, con fines cientificos, para llevar a cabo distintos experimentos, y también con fines comerciales, para probar la resistencia de los productos y poder conocer que partes de ellos se dañan más en diferentes tipos de caída y cómo mejorarlas.
En este vídeo se pueden ver clips de diferentes situaciones: globos con agua en su interior, tiros de pistola o golpes y movimientos de músculos del cuerpo humano, entre otros.
Vía | Pixel y Dixel