El fin de una etapa 2

El fin. Es una palabra que tiene las mismas posibilidades de tener connotación positiva y negativa al mismo tiempo. En mi caso es positiva, aunque lo que venga a contar hoy no parezca positivo para mucha gente.

Por suerte o por desgracia, he formado parte (y sigo formando, que todavía no me he muerto) de la generación audivisual a la que le ha tocado el gran cambio. Las cadenas cierran, los contratos basura, el triunfo del contenido mediocre… se le podrán poner muchas pegas a este artículo, pero aún recuerdo cuando muchos éramos estudiantes en primero de Comunicación Audiovisual (he dicho “éramos”… Dios, recuerdo esto como si fuera la semana pasada y han pasado seis años y miles de experiencias desde entonces…) creíamos en la falsa esperanza de que cuando acabásemos llegaría la TDT con decenas de cadenas nuevas en las que una gran mayoría de nosotros podríamos encontrar un trabajo digno y estable en la pequeña pantalla. Porque habría nuevos puestos de trabajo.

La realidad fue muy contraria. El reparto de cadenas fue a parar a los grandes grupos de comunicación y la heterogeneidad audiovisual se quedó en ciernes. Así como los puestos de trabajo, porque nos encontrámos con ese personaje dramático como él sólo, al que apodamos La Crisis.

Dentro del sector audiovisual, La Crisis se convirtió en La Parca y comenzó a cortar presupuestos justo cuando la pequeña industria del entretenimiento catódico comenzaba potencialmente a cobrar más interés que nunca.

He tenido la casual suerte de no vivir nunca la cancelación de un programa, aunque mis compañeros de Canal Sur acaban de vivirlo tras 10 años en antena. Para muchos de ellos fue su primer trabajo tras salir de la Universidad. Eso corresponde a entre 1/3 y 1/4 del total de una vida profesional desarrollada aquí:

Sin embargo, he vivido algo más triste. O más emocionante. El ser fichado para el equipo de una cadena nacional y ver cómo el proyecto cierra, casi de la noche a la mañana. Me refiero a Veo Televisión, lo que iba a ser la gran apuesta audiovisual del reputado periódico El Mundo y en mayor escala, del grupo de comunicación Unidad Editorial (EM, Marca, Telva, Yo Dona, Expansión, entre muchas otras más cosas). Aspiraban a ser una de las networks de España y contaban con un motor lo suficientemente potente como para conseguirlo, al menos a nivel informativo.

Pero a ese motor, en lugar de echarle gasolina, los responsables máximos decidieron echarle agua. De esta manera los altos cargos podrían seguir siendo muy altos, y el equipo necesario para mover el coche lo empujaría hasta que arrancase. Pero el combustible era agua. Y se veía que no iba a arrancar. Apostaron por hacer prensa televisada, radio televisada y televisión que quizás hubiese triunfado hace 15 años. Formaron parte de ese grupo de personas que no quisieron confiar en el nuevo modelo audiovisual, escuchar las nuevas voces, y los únicos votos de confianza que emitían eran hacia sus jefes de sección, redactores jefe, directores de opinión y demás cargos de alto nivel.

En la historia de Veo Televisión, perfectamente resumida por Panorama Audiovisual, se relatan desde los inicios de los primeros informativos de la TDT hasta el fichaje del supuesto salvador de la cadena, Ernesto Sáenz de Buruaga, del que se llegó a hablar de un contrato de 600.000 euros anuales. Sin llegar al año de antigüedad, hundió el barco hasta que tocó fondo con su estrategia audiovisual.

Tras todo esto, la impresión que me llevo es de tristeza. De ver cómo un grupo de comunicación que ha llegado tan lejos, lo hizo tan mal en televisión, y pudo derrochar tantos millones de euros en una cadena que no levantó más de un 0.9% de audiencia en sus mejores épocas por aferrarse a un equipo directivo y filosofía de contenido francamente pasado de rosca, y un poco borrachos de burocracia. Mientras tanto, otras personas con el trabajo de un simple post en su blog o un video pidiéndo una hamburguesa en un McAuto consiguen en muy poco tiempo y por muy poco dinero, entretener e informar mientras son vistos por millones de personas. El primer objetivo de la televisión mass media. La imagen una balanza con ambas situaciones es realmente impresionante.

Tristeza al ver cómo 70 compañeros se iban a la calle de un viernes a un lunes, y más tarde nos íbamos unos 110 técnicos. Un 70% de ellos, en prácticas o becarios. Gente licenciada hace entre dos y cuatro años que tras haber pasado por unas cuántas productoras y teles, y tantear cómo pinta el futuro de este medio desde dentro, decide dejar atrás haber estudiado Comunicación Audiovisual o Periodismo, acompañado en la mayoría de los casos por un Máster en Producción Audiovisual o similar; y dedicar su vida por completo a algo completamente distinto. Compañeros con los que compartes, como mínimo, ocho horas diarias de tu vida. Muchos de ellos acaban siendo personas cercanas a tí.

Dejar atrás unos 6 años de formación, aproximadamente. Esto es una decisión lo suficientemente triste e importante como para prestarle atención cuando se repite en mucha gente joven que quiere dedicarse a la televisión. Muchos de mis compañeros de Veo decidieron dedicarse a comenzar una nueva vida en farmacia, diseño y creación de videojuegos, montar su propio negocio de hostelería, fotografía, oposiciones a policía e incluso negocios de turismo rural.

Sí, podremos decir que esto no es propio del audiovisual y centerares de personas descubren su vocación años más tarde de haber estudiado. Se supone que en primera instancia, decidir invertir cuatro, cinco, seis o siete años de tu vida en formarte para una profesión debería ser la decisión que marque tu vida profesional. Perder la vocación en un mundo tan apasionante y creativo como el audiovisual, justo al inicio de tu vida profesional y después de tanto trabajo y lucha por lo que te apasiona, es francamente triste.

Mi posición frente a todo esto sigue siendo la misma. No pienso perder un sólo minuto en atender formaciones que gastan mi tiempo sin enseñarme nada realmente nuevo y de valor (esta lección se aprende bien en la universidad española). El acceso a la formación internacional es francamente difícil por todos los campos, y más aún si buscas para audiovisuales. Para mí, la pequeña pantalla se va a quedar en standby durante un tiempo, y seguiré dedicándome al audiovisual en su nueva, y cada vez más grande, forma, a la que muchos llamanos ahora WebTV.

Una forma de audiovisual tan nueva, desconocida y apasionante a partes iguales que aún no hay estudios especializados en ello, porque desde la aparición de Youtube hace cinco años aún seguimos investigando el fenómeno. Así que podréis encontrarme como Responsable de video en Weblogs SL, para los que ya había realizado algunos trabajos audiovisuales, aparte de llevar casi dos años como editor en ¡Vaya Tele! y coordinar un equipo de unos 40 videobloggers.

Por cierto, hace seis días alcanzamos las 10M de reproducciones en nuestro canal de Youtube.

2 thoughts on “El fin de una etapa

  1. Reply cinefilo jul 16, 2011 12:26

    Ya he visto todos tus comentarios en twitter sobre esto.

    Se cierran puertas y se abren otras. Tu eres un gran profesional, no te desanimes y muchos ánimos.

  2. Reply Fran Torres jul 17, 2011 14:18

    Muy buena historia y muy triste todo lo que ha ocurrido. Como ya te dije, yo creo que tu tienes el culo a salvo, pero da pena que muchos otros profesionales que desarrollan una fantástica labor en televisión no puedan trabajar en eso y tengan que irse a cualquier otra cosa, a lo que pillen.

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